Fugaz la visión de que muero por error,colmándote así
de gracia marchita, de grandioso
estrépito sin color, de aroma marfil.
Marchas de abril y de meses desconocidos,
de brutales y hermosos
estrépitos coloridos,
dormidos por inagotables torrentes de pavor.
Triste la noche que se desvela por ti
y por mí. Muriéndose de a poco
en este lago mordido
por la vejez del tiempo absorto.
Triste tú, nocturno yo,
que te cubro con sábanas eternas
y oscuras de tanto cansancio acostumbrado
a tus besos, eternos como el tiempo.
Y aquí estamos, perdidos
en dimensiones escalofriantes
donde deseo encontrarte
perdida en mí, como yo sé que estás.
Pobre tu sonrisa que me incita,
a jugarme partidas
de sangre derrochada
en noches de mentira.
Y yo no me decido, a jugarte.









